Me compré un pantalón
más roto que un paraguas
que se ajusta a mis piernas
y me marca lo que sale.
Es un pantalón tan lindo
que no lo vendo por nada,
aunque aquí yo te regalo
un link donde tú lo pagas
si quieres vaquerizarte.
Vaquerizada me voy
de compras con mis hermanas.
Voy vaquerizada al súper.
Vaquerizada me halla
mi esposo cuando llega
quejándose del trabajo.
No te quejes, amor mío,
que el sueldo aún te pagan.
Peor será cuando seas
de nuevo un hombre con paro.
Este pantalón vaquero
lo compré con mi salario.
Lo digo por si alguien piensa
que mi santo paga trapos.